Estamos unos años (indeterminados) en el futuro, la vida en la Tierra está condenada a extinguirse a consecuencia de una alteración en el metabolismo del oxígeno de los seres vivos (o algo así...). Se ha puesto en marcha un programa para intentar colonizar otros planetas a galaxias de distancia, llegado a ellos a través de un agujero de gusano que ha aparecido en los anillos de Saturno. Uno de los elegidos para pilotar la nave colonizadora es Cooper, una padre viudo de dos hijos, que se vió obligado a dejar su carrera como piloto de la NASA. Junto con otros tres astronautas, intentará descubrir si realmente la raza humana puede habitar en otros planetas.
Papelón que tenía entre manos Christopher Nolan. Tras haber alcanzado la cima de lo que hasta ahora ha dado de sí el cine de superheroes (serio) con "El caballero oscuro", el mundo se dividió entre los que estaban dispuestos a abrazar cualquier cosa que hiciera como si fuera una religión, y aquellos dispuestos a crucificarle en la plaza del pueblo. Incomprensiblemente, al menos para mí, la que probablemente sea su mejor película, "Origen", generó rechazo en unos cuantos siendo tachada de pretenciosa y excesiva. Con
"El caballero oscuro: la leyenda renace" le cayeron aún más palos, y si bien es cierto que no estaba a la altura de la película precedente, es una cinta con más puntos positivos que negativos. Y ahora con este "Interestelar" la mitad de la platea le estaba esperando con los cuchillos en alto para hacerlo trizas y la otra esperaba esta cinta como la salvación del cine de ciencia ficción. Ambos saldrán del cine con sus expectativas colmadas: los odiadores tendrán su confirmación de su megalomanía, de su condescendencia y de su pretenciosidad; y sus adoradores saldrán dando palmas con las orejas al demostrar Nolan que además de ser un director que intenta llevar más allá el cine de entretenimiento, ha sido capaz de realizar su película más emotiva, siendo este indudablemente el mayor punto débil en su perfil como cineasta. Y los dos tienen razón. Por lo menos parcialmente.
Los odiadores verán aquí confirmada las ansias megalómanas del inglés. Tras haber realizado la película de superheroes definitiva, aplica el mismo empeño a la ciencia ficción. Y la película se resiente en varios puntos por ello.

El primero es la duración de la película. Son más de dos horas y media, mucho tiempo para mantener el interés del espectador. Y Nolan no lo logra plenamente, y a mitad de película se produce un bache narrativo, casi tan grande que está a punto de llevar a pique la película. Toda la parte que trascurre en el planeta al que ha sido enviado el científico Mann es además de aburrida, tremendamente predecible. Desde el momento que ves al actor que lo encarna, se ve venir el giro de guión supuestamente sorprendente, y el enfrentamiento al que da lugar es de lo peor que ha filmado este realizador. Puedo entender el motivo por el que lo ha incluido en la trama y que persigue mostrando eso, pero no es algo que no se pueda tratar de otra manera, lo que hubiera permitido dejar la película en, por lo menos, media hora menos, que le hubiera sentado de maravilla.

También está la necesidad que este director parece sentir en ocasiones de ofrecer explicaciones al espectador. Uno no sabe si tomarselo como un acción para facilitar el entendimiento por todo tipo de público, o si en realidad se trata de una actitud condescendiente, que demuestra una desconfianza absoluta en la inteligencia del público en plan "voy a dejarselo bien clarito, no vaya a ser que se me pierdan, que ya sabemos que esta gente no da para mucho..."

Y luego está otra cosa que igual entra ya en una manía personal, pero es la fijación que tiene este hombre con poner muchos finales a sus películas. En "El caballero oscuro: La leyenda renace" se le podía perdonar, porque lo que contaba resultaba emotivo y pertinente (la visión de Alfred de Bruce y Selina y el origen de Robin eran secuencias maravillosas...), pero aquí es bastante prescindible tanto el destino de Amelia como el de Murphy: no solo alargan la película, sino que le restan mucha fuerza a lo que hubiera dado de sí dejar sus destinos más abiertos. Pero lo peor es el destino de Cooper, que además de forzadísimo, queda muy increíble. Y para que resulte increíble en una película de viajes espaciales y agujeros de gusano, tiene que ser muy, muy exagerado...
Pero los defensores de Nolan también encontraran en esta película aquello que le ha hecho amar, y con razón, al realizador inglés.
Esta película, lleva mas allá el humanismo, una idea que siempre ha sobrevolado su obra, pero que ya despuntaba en "Origen" y que tomaba aún más cuerpo en "El caballero oscuro: La leyenda renace" y es el situar al ser humano como centro del universo, para bien y para mal: nosotros somos responsables de la situación actual, pero también somos los únicos capaces de arreglarlo. No debemos culpar a otros ni pretender que nadie venga a enmendar la plana: somos el origen y la solución. No se puede hacer otra que intentar aprender de los errores e intentar buscar una solución a los problemas que hemos generado en este mundo. Me parece valiente y noble que utilice esa idea, sin recurrir a catástrofes ni intervenciones celestiales ni para plantear ni para resolver la historia.

Ese enfoque esta bien, pero la idea que está mejor tratada es el fugacidad del tiempo: ese es el enemigo a batir. Dentro de la estructura narrativa de la película es el gatillo que pone en marcha el suspense y la tensión en las mejores secuencias. De hecho, en el tramo de la cinta en el que esta idea queda aparte, es cuando cae el interés y el ritmo cae a niveles preocupantes... Y ya a nivel de la historia que se cuenta, se apuntan varias ideas interesantes como la estupenda secuencia en la que Cooper ve por primera vez los mensajes enviados por su familia tras años de viaje espacial, una secuencia emotiva y ajustada que condensa 30 años en pocos minutos (es la escena de lucimiento de McConaughey, y cumple más que dignamente...); o el pasaje en el planeta dominado por el oleaje y sus consecuencias, que hace que el espectador reflexione sobre el auténtico valor de el tiempo y que es lo que hacemos con él en nuestra vida. Curiosamente, a pesar de que esto está muy bien tratado, hay que reconocer que luego el propio director desluce esta idea, ya que tras haber articulado todo su discurso sobre la incapacidad de resistir el paso del tiempo, se dedica a hace vivir a personajes durante más de 100 años sin mucha explicación y sin que tampoco añadan mucho a la historia...

Además de esto que he comentado, se van apuntando muchas más ideas interesantes en la película, como la anulación de las misiones Apollo de la historia por parte de los gobiernos (un inteligente guiño a Orwell); la ausencia de guerras en el mundo con el objetivo de alcanzar un objetivo común; el ninguneo que sufren los científicos por parte del gobierno (una buena crítica a la actitud que prevalece en tiempos de crisis ante la I+D)... No creo que nadie puede decir que Nolan es corto de miras: sus películas desbordan ideas. El problema es que el hambre del director es mayor a su apetito, y al final, como pasaba en su última película, no se saca todo el jugo a premisas tan interesantes.
Otro punto que sorprende para bien, es la relevancia que ganan tanto la ya citada emotividad como el humor en esta película. Curiosamente, los momentos más divertidos son los que brindan los robots, que roban muchas de las escenas... Parece que el director comienza a perder el miedo a que no se le tome en serio si introduce humor en sus historias, un mal endémico en directores que malinterpretan conceptos como solemnidad y trascendencia.

Y ya para acabar hay que reconocer que el director británico no ha perdido el pulso a la hora de componer secuencias de acción espectaculares y bien coreografiadas, en las que Nolan, defensor a ultranza del celuloide y lo analógico, sigue sacando todo el jugo posible a las miniaturas y los efectos mecánicos. Además crea una de las secuencias más hipnóticas del año, la que acontece tras atravesar el agujero negro, en la que lleva un paso más allá ese afán por desarmar las leyes de la (meta)física que tan bien puso en imágenes en "Origen".
Y voy plegando que me ha quedado la entrada como la película, demasiado larga. A pesar de todo, espero que también como la película, merezca la pena terminarla. Porque por más que "Interestelar" sea una cinta un tanto arrítmics y con puntos fallidos, tiene en su haber bastantes puntos de interés e ideas valientes, como para que merezca le pena verla.