Hace mucho tiempo, en una galaxia muy lejana, un comando de rebeldes robó los planos que mostraban el punto debil del arma definitiva del Imperio, la Estrella de la Muerte. Esta es su historia.
Y finalmente llegó el primero de los spin-offs del universo Star Wars (hagamos como que las películas de los ewoks nunca existieron...), que a buen seguro fueron el posible filón por el que Disney adquirió Lucasfilms. Y les ha salido la jugada redonda, a la vista de los excelentes resultados económicos obtenidos por este "Rogue One. Una historia de Star Wars". En el campo estrictamente cinematográfico, en cambio, aun les falta bastante para alcanzar las mejores cotas cinematográficas ofrecidas por la saga hasta este momento: "El imperio contrataca" y "La venganza de los Sith". Porque aun no siendo una mala película, la cinta sigue pecando de ese tono impersonal y algo inane que cada vez invade más las franquicias. Y si es que alguno recuerda lo que escribo por aquí (a mí mismo se me olvida en ocasiones...) quizás se alarme ante mi falta de coherencia, ya que hace unos meses defendí "Doctor Extraño" como ejemplo de buen cine impersonal. Y aunque quizás tengan razón, hay dos motivos por los que esa ausencia de personalidad no me parece perdonable aquí.

El segundo motivo es ya puramente cinematográfico. Siguiendo con la comparación con "Doctor Extraño", molesta que aquí no ocurra como en aquella, donde todo funcionaba como un mecanismo de relojería, con todos los componentes ajustados con un ritmo endiablado que no caía en ningún momento. La primera mitad de la película es bastante anodina y aburrida, y quizás solo el prologo se salve. La presentación de los personajes es un poco ramplona, y ninguno llega a tener auténtica identidad, más allá de lo que les puede aportar el carisma/buen hacer de interpretes como Diego Luna, Mads Mikelssen o Donnie Yen (mejor pasar por alto un despistadísimo Forest Whitaker, que parece que lleva un disfraz de cierto personaje de "Mad Max. Furia de la carretera"...). Además hay un cierto afán de darle complejidad a la historia, que lo que en realidad hace es que sea un tanto farragosa. Pero hay no acaba la cosa, ya que parece asustarles la posibilidad de que el público se pierda, y para evitarlo optan por una irritante sobreexplicación, tanto de lo ocurrido como de lo que va a ocurrir, sobre todo cierto personaje, que parece haber sido introducido, muy poco sutilmente,
para realizar esta función en la película. También resulta un tanto titubeante el tono de la cinta, que parece tener miedo de abrazar abiertamente un género cinematográfico, lo que no le beneficia en absoluto. Ese misma tibieza se puede aplicar a la aparición de personajes ya vistos en otras entregas de la saga con vistas a engarzar "Rogue One" dentro de la mitología existente. Hay veces en las que eso funciona (el cameo final, o la aparición de Jimmy Smith retomado a Bail Organa...) y otras en las que parece más un peaje que otra cosa, como es el caso de cierta resurrección digital, que por reiterativa, pierde potencia; o la aparición de Darth Vader. Sobre esta última me gustaría decir que a pesar de que, para delirio de los fans se le dedica una de las mejores escenas de lucha que se han visto de este personaje, su aparición termina por ser bastante prescindible...
Sin embargo, a partir de la muerte de cierto personaje, la película gana en interés y mantiene el tipo hasta el final. Y es que es a partir de este momento es cuando la cinta abraza abiertamente el género bélico, lo que le confiere cierta tono propio dentro de el universo Star Wars y aumenta el interés. Es a partir de este momento cuando la cinta logra los mejores momentos, con una batalla final, a mi parecer muy superior a la que se vio en "El despertar de la fuerza". Aquí Gareth Edwards es capaz de mantener en equilibrio los múltiples platos que ha puesto a girar sin que ninguno llegue a romperse, logrando que funcione tanto la batalla a ras de suelo (con esa impagable imagen de AT-AT en lo que bien podría ser una isla del Pacífico), como la trifulca sideral. Es en este tramo de la película donde el equipo que se nos ha ido presentando torpemente se convierte en lo que tenían que haber sido desde el primer: una versión espacial de "Doce del patíbulo". Es además en este tramo cuando la película va volviendose más sombría, para culminar en el plano final más melancólico de toda la saga. Porque esta película está presidida por un tono bastante fúnebre, sobre todo en su doblaje en español. Más allá del aciago destino de muchos personajes, que era algo bastante esperable, hay varios apuntes que, obviamente no estaban planeados, pero que hacen de esta película algo bastante más lúgubre de lo esperado. Hablo de detalles como el cameo de la malograda Carrie Fisher (rejuvenecida por la magia digital) o la ausencia de la voz del añorado Constantino Romero en la voz entrecortada de Darth Vader. Y también es justo reconocerle a Gareth Edwards, que a pesar de no lograr reinventar este universo como hizo J.J. Abrams con Star Trek (que no con la saga que hoy nos ocupa...) tiene chispazos de talento más alla de cumplir con funcionalidad el encargo. Y es que al igual que en sus irregulares pero interesantes trabajos previos "Monsters" y "Godzilla", el británico
tiene la capacidad de lograr siempre una o dos imágenes de una belleza siniestra que se quedan grabadas en la retina del espectador: hablo de momentos como los efectos del rayo de la Estrella de la Muerte vistos desde el punto de vista del planeta que lo sufre (toda una novedad en la saga), o ese bello plano de dos protagonistas abrazándose con una explosión de fondo.
Resumiendo: a pesar de que me parece una película bastante más satisfactorio que "El Despertar de la Fuerza" más le vale a Disney que se ponga las pilas con ese "The Last Jedi" para sacar las chispas que este universo puede tener, porque corren el riesgo de que el público se canse de esperar.