Chris Kyle es el mejor francotirador que nunca ha habido en el ejercito norteamericano. Con un record de más de 150 muertes en cuatro misiones a sus espaldas, se convirtió en toda un leyenda. Esta película explica su vida antes, durante y después de la guerra.
A sabiendas del enorme éxito que tuvo esta película en USA, uno no puede menos que pensar que esta película ha sido (bastante) malinterpretada, y que esas decenas de millones de norteamericanos que pasaron por taquilla obviaron toda la carga crítica que Eastwood incluye en la cinta. Porque aunque la película trata la historia de un heroe desde el punto de vista del propio protagonista, es decir, sin juzgar sus acciones más allá de lo que lo hace él mismo Chris Kyle, la representación que hace de lo que es la heroicidad para el ciudadano norteamericano actual carece de toda épica. Aunque mirando con un poco de perspectiva, no es algo nuevo en la carrera de Eastwood, al que se tilda con muchísima ligereza (y sin ningún fundamento...) de reaccionario y conservador, cuando hace ya treinta años, y tras contar con todo el apoyo del ejercito durante la administración de su amigo Ronald Reagan, presentó una película tan venenosa y crítica con el estamento militar como la estupenda "El sargento de hierro".
Chris Kyle es sin duda alguna un lugar un superdotado en su especialidad, lo que ocurre es que su especialidad no es ni más ni menos que matar a gente a través de su rifle con mira telescópica. A través del largo y estupendo flashback que abre la película y que se inicia con las primeras vidas con las que acabó en misión de guerra, Clint Eastwood va mostrando como la violencia esta insertada en la sociedad norteamericana y por añadidura en su educación desde la más tierna infancia, mediante las pautas de comportamiento que le va dando su padre. Este hombre además lleva una vida desastrosa hasta que decide alistarse en el ejercito, y es a partir de ese momento cuando consigue que su brillante puntería compense sus carencias para funcionar en el resto de los ámbitos de la vida.
Porque en las tensas y además excelentemente rodadas secuencias bélicas, se ve como el personaje se desenvuelve como pez en el agua en zona de guerra. Cuando lo que priman son la agresividad y los instintos es en el único momento en el que Kyle encuentra su razón de ser y se convierte en un fuera de serie. Sin embargo, el desempeño de su labor hace que se vea obligado a acabar incluso con niños que, con sus atentado suicidas, ponen en peligro la vida de sus compañeros de batallón. Por eso cuando sus compañeros se refieren a él como "la leyenda" y le felicitan por su abultado numero de enemigos abatidos, el presenta una actitud que puede parecer humildad, pero más que probablemente se trate de vergüenza, por saber que su don unicamente destructivo. Y pero será aun cuando en su ciudad, un soldado amputado le muestre su admiración y sobre todo su gratitud por haberle salvado la vida en el campo de batalla, a lo que el responde de manera taciturna y evasiva...Y cuando regresa a la vida civil, se vuelve mucho más llamativa su incapacidad para funcionar con normalidad: no sabe que hacer cuando esta en su casa y es casi incapaz de coger a su hijo recién nacido. Pero la secuencia que mejor lo ilustra será su acceso de furia cuando vea a su recién nacida hija en la zona de nidos del hospital. La manera que tiene de enfrentarse a los problemas en el mundo real es igual que le guerra, a sangre y fuego.Y que decir de la manera que Chris Kyle tiene de reconciliarse con su vida de civil es ayudar a antiguos soldados mutilados y víctimas de estrés post-traumático ¡¡¡llevandoselo a hacer prácticas de tiro!!! Con fatales consecuencias además.
Hace poco comenté por aquí la interesante "El puente de los espías" y como me pareció que a Spielberg se le fue la mano encumbrando al bloque capitalista contra el bloque comunista, hasta alcanzar cotas bochornosas en la secuencia final. Pues este "El francotirador" se trata de un buena película, bastante más ecuánime de lo que se ha comentado, que, eso sí, exige más esfuerzo del espectador. Nunca eso debería ser un problema.







