lunes, 13 de abril de 2015

Si esto fuera Hollywood...

Desde que salió a la luz el tema del jeta del Pequeño Nicolas, que vendría a ser una puesta al día en ibérico, rastrero y digital de la genial "Atrapame si puedes", llevo dando vueltas a gente que si esto fuera Hollywood ya tendría una (buena) película basada en su vida. Y es que allí han hecho maravillas de gente a priori  tan poco interesante como los creadores de Facebook o del peor director de cine de la Historia. En cambio, aquí a lo máximo que podemos aspirar es a telefilms (casi siempre cutres, solo me pareció digno de respeto "El día más difícil del Rey", sobre el 23-F, que estaba rodado con brio y buenos actores...) de esos que las cadenas de televisión producen obligados por la ley Audiovisual y para desgrabar impuestos... Pero personajes merecedores de un largometraje, desde luego que no faltan. A continuación pongo los que me parece que piden una película a gritos y quienes serían los realizadores más adecuados para llevarla a buen puerto. Espero que os divierta leerlo tanto como a mí escribirlo.

Personaje: Isabel Pantoja
Motivos por los que merece una película: Mujer de ascendencia muy humilde que consigue ser una de las más grandes estrellas de la Copla, para luego casarse con un torero, que muere en el ruedo y pasar a ser la viuda de España. Pero hay no queda la cosa: con el paso de los años tendrá, entre otras, relaciones amorosas, con la periodista más poderosa de su momento, y luego con el alcalde del municipio más corrupto del país, que romperá su matrimonio para estar con ella. El amor se acabará, pero ella, al igual que el alcalde acabará en la cárcel por corrupción y blanqueo de capitales. Por el camino tendrá un hijo dj y una hija que será madre soltera siendo adolescente. Y aun no tiene 60 años la mujer...
Director más adecuado: Paul Verhoeven. ¿En serio soy yo el único que ve en la Pantoja una mujer puramente verhoviana? Para mí, dada la sensibilidad que el grandísimo realizador holandés ha mostrado a la hora de retratar mujeres de armas tomar capaces de sobrevivir a todo, seguro que haría cosas grandes con este personaje, un claro cruce entre las protagonistas de "Katty Tippel", "Instinto básico" y "El libro negro".

Personaje: Jesus Gil
Motivos por los que merece una película: Un hombre ambicioso y sin muchos escrúpulos, zafio y grosero, pero poseedor de un extraño carisma y capaz de hacer de cualquier de sus apariciones algo digno de ver. Presidió uno de los clubs de fútbol más importantes del país y fue alcalde del municipio que terminó siendo el más corrupto del país. Entre medias: presento programas de televisión, se dejó grabar en bañador en la piscina en múltiples ocasiones, se peleo con otros presidentes de clubs deportivos delante de las cámaras, pasó dos veces por la carcel, intentó hablar inglés...
Director más adecuado: Martin Scorsese. Es la elección más obvia de todas. Más allá de que el neoyorkino ha demostrado a lo largo de su excelsa carrera que puede dirigir lo que le de la gana y sentar catedra, no hay practicamente distancia entre Jesus Gil y sus típicos antiheroes: Jake LaMotta, Henry Hill, Sam Rothstein o Jordan Belfort.


Personajes: Eskorbuto
Motivos por los que merecen una película: Ser uno de los grupos de punks más importantes, malditos y auténticos que han existido en España. Autodestructivos hasta el punto de que dos de sus tres fundadores murieron antes de los 35 e incapaces de desaprovechar cualquier oportunidad para provocar y levantar ampollas, contra todo y contra todos, desde la derecha más recalcitrante al nacionalismo más rancio. Y por que aun no se ha hecho una película que refleje el convulso punk español de los 80.

Director más adecuado: David Fincher. Lo obvio sería citar a Danny Boyle, Michael Winterbotton, Anton Corbjin o Alex Cox, que ya desmostraron en su día que sabían manejar muy bien el punk. Pero no me digaís que no se os ponen los dientes largos de pensar en Fincher, que ha hecho la película más punk nunca producida por una major, describiendo la sociedad española de los 80 a través del auge y destrucción de esta banda: la transición, la movida, la epidemia de la heroina, la expansión del SIDA...









Personaje:  Jaime Gimenez Arbe, alias "El solitario"
Motivos por los que merece una película: Un atracador meticuloso, violento y calculador que actuaba solo y que durante varios años tuvo en jaque a la policía
Directo más adecuado: Michael Mann. Otra elección obvia, que mejor realizador que el autor de "Heat", "Collateral" o "Corrupción en Miami", que añadiría así otro personaje más a su galería de protagonistas inteligentes, despiadados y muy profesionales. Vale que Tarazona, Pozoblanco o Calasparra, no resultan a priori tan llamativas como Los Angeles o Miami, pero seguro que el realizador de Chicago sabría sacar chispas a estas localizaciones...










Personaje: Urtain
Motivos por los que merece una película: Un boxeador surgido de la noche a la mañana del deporte rural vasco, que revolucionó el mundo del boxeo español tardofranquista e hizo enloquecer a la sociedad, con sus combates breves y explosivos. Ganó montañas de dinero, pero terminó totalmente arruinado y alcoholizado, tras intentar triunfar en la lucha libre y como presentador de televisión, para acabar lanzandose desde la ventana del décimo piso en el que vivía. De hecho, ya tiene un fascinante documental, que os dejo aquí al lado, y  una obra de teatro interesantísima dedicada a él.
Director más adecuado: Paul Thomas Anderson. No soy yo mucho de este realizador californiano, pero es indudable que la historia de este inadaptado le iría como anillo al dedo y le permitiría retratar una época interesantísima y oscura, como ya ha hecho en tantas ocasiones.



Personaje: Emilio Rodriguez Menendez.
Motivos por los que merece una película: ¿Hay que explicarlos? Un abogado que no hace ascos a defender a nada ni a nadie, con una vida que no se le ocurre ni al más alocado de los guionistas: su (cuarta o quinta) mujer contrato a varios sicarios para matarlo y casi lo logra; tuvo novias tan delirantes como Malena Gracia, Mila Ximenez y Nuria Bermudez (cuando recuerdo las imagenes de este hombre magrandose con ellas en su casa pasando de una otra como el más chungo de los lupanares, se me revuelven las tripas...); creo una revista de cotilleos "Digame" para difamar a los que le molestaban (estrategia tomada del "Huss, huss" tantas veces presentes en la literatura de James Ellroy) y entre otras cosas llegó a filtrar un video íntimo, grabado a traición por alguien escondido en un armario, y protagonizado por ¡¡¡el periodista Pedro J. Ramirez!!!, en el que este, al parecer (el mismo lo ha reconocido, por muy demencial que parezca lo que viene a continuación...), vistiendo un corpiño rosa, era sodomizado por la prostituta nigeriana Exuperancia Rapu con un consolador (esta parte de la película la podía dirigir John Waters o, mejor aun, Kenneth Anger, si estuviera vivo...); condenando a prisión por esto último, entró en la carcel tras ser capturado al regresar a España desde Portugal para ver dar un último adiós a su madre, para posteriormente, escapar a Argentina durante un permiso penitenciario aprovechando, al parecer, que las bases de datos de prisiones y de pasaportes no están cruzadas ¿¿??. A pesar de dirigir un bufete con hasta 12 abogados en Buenos Aires, al parecer ahora se encuentra en España. Seguro que pronto genera más noticias...
Director más adecuado: Pues a mí da que el Oliver Stone de los primeros tiempos (no el de los últimos...), podría sacar chispas a esta historia. Algo así como un cruce entre "Wall Street" y "Giro al infierno", con algo de la locura mediática de "Asesinos natos" y el delirio de "The doors". Aunque Vince Gilligan, el creador de "Breaking bad", pero sobre todo de "Better call Saul" también le vendría al pelo a este sujeto...



Y esto es todo. Si a alguno se os ocurre alguno más, por favor no os corteis y dejadlo en los comentarios. Lo mismo se alinean los planetas y alguien nos hace caso....

lunes, 6 de abril de 2015

Cine en random (VIII): "Blancanieves".


Carmen es una bella joven de principios del siglo XX en España con una infancia atormentada. Tras la muerte de su madre, la tonadillera Carmen de Triana en el parto y la cogida que dejó postrado a su padre, el celebérrimo torero Antonio Villalta por su terrible madrastra Encarna. Huyendo de su pasado, Carmen rehará su vida junto a una  una troupe de Enanos Toreros.

Este heterodoxa versión del cuento de los hermanos Grimm que rodó hace unos años Pablo Berger, casi 10 años después de la estupenda "Torremolinos 73", se me escapó en su día, y no por falta de ganas, sino de tiempo. Con bastante retraso por fin le he hincado el diente y me arrepiento de haber esperado tanto.

En su momento se emparentó este "Blancanieves" con la meramente simpática "The Artist", que unos meses antes arrasó en taquilla y premios, pero no creo que sea nada acertada la comparación. La ganadora del Oscar proponía una evocación del cine mudo tanto en el fondo, via melodrama romántico de auge-caida-resurreción de una estrella, como sobre todo la forma, ya que la manera en la que estaba rodada aquella cinta se plegaba bastante a las maneras del cine silente, con una cámara casi siempre estática y una fotografía que evocaba el color de las películas de esa época. Sin embargo, esta película toma algunas de las señas visuales de aquel cine, pero la mezcla con otros muchos recursos narrativos de otras épocas y géneros, lo que le da un tono heterodoxo que se agradece. Así Berger concibe este artefacto como un cúmulo de influencias estilísticas (entre las que saltan a la vista Hitchcock, sobre todo "Rebeca" en lo relativo a la madrastra; y Tod Browning: la influencia de "Freaks" es innegable desde que aparecen los enanos), como temáticas que ya aparecían en "Torremolinos 73", como es esa reflexión sobre los lazos de sangre y la familia.

El guión está muy comedido y hace una traslación bastante original y a la par fiel al original de los hermanos Grimm. La ambientación taurina, no solo es un opción más que interesante para potenciar el aspecto más excesivo y descarnado de la trama, con toda la violencia, belleza, sangre y tragedia que ofrece el toreo. Además es una manera muy audaz de integrar los enanos en la trama como freaks, que es lo que venían a ser en el original. E incluso aprovecha a hacer cierta crítica al afán carroñero de los medios de comunicación, y de la sociedad ibérica en general (de entonces y de ahora...), con secuencias como la sesión fotográfica en el funeral. Si acaso hay que sacar algún fallo, es la descripción que hace del personaje que interpreta Pere Ponce, que empieza como fotografo, para luego pasar a ser el sirviente/amante/esclavo de la madrastra Encarna, que queda como hecha brocha gorda y además poco explicada.

Siguiendo con el debate entre si es una película muda canónica (o clásica, si se prefiere), el estilo de interpretación de los actores, si que tiene algo de influencia de lo que se hacía en el cine silente, aunque su interpretación es algo más naturalista. Los actores están todos estupendos, desde Daniel Gimenez Cacho hasta Maribel Verdú, disfrutando como loca de interpretar a la madrastra, pasando por un fugaz pero correcta Inma Cuesta, una convincente Macarena García y una brillantísima Angela Molina, dando vida al abuela de la muchacha, con esos ojos infinitos y profundos que siempre han sido su seña de identidad y que han encandilado a generaciones desde Buñuel hasta Almodovar.

Y la labor de Pablo Berger, como ya he dicho antes, es más heterodoxa de lo que nos vendieron. Si que es cierto, que en los primeros compases de la película, incide más en los cliches del cine contemporanea a la década en la que está ambientada la historia, con esos planos fijos, el formato cuadrado y las esquinas del encuadre difuminadas a negro, que tiene sentido, ya que la narración podría pertenecer casi a un reportaje sobre una corrida de toros en un NO-DO de la época. Sin embargo, conforme pasa la película, y la
historia se hace, digamos, más intima, la narrativa se muestra menos encorsetada a esas señas visuales y empiezan a aparecer cosas como planos rodados con cámara al hombro totalmente inimaginables en el cine de los años 20 y una fotografía muy contrastada que huye de ese tono desvaido de aquella época. De hecho, la corrida de toros que sirve de final a la historia está rodada con un tono que contrasta claramente con la primera, mucho más realista y actual. Lo que no quiere decir que se deje de lado cierto aire de cien expresionista que, es el que preside toda la película, y que va dejando a lo largo de todo el metraje imágenes que se graban en la retina. Porque podra gustar más o menos, pero no creo que nadie pueda discutir que se trata de una cinta con una potencia visual y belleza plástica impresionantes, a lo que por supuesto no es ajena la excelente labor de cámara del operador Kiko de la Rica:
(El que quiera llegar del todo virgen a esta película, que se salte el siguiente parrafo)
La secuencia de asocia la muerte de la madre con el nacimiento de la hija y la intervención quirúrgica a vida o muerte del padre, secuencia en la que además se presenta el personaje de la madrastra, vivido por el padre como si fuere una aparición celestial a consecuencia de los efluvios del eter; el momento en el que la alegría del flamenco pasa a ser la antesala de la muerte; el plano en el que un vestido de comunión se torna una prenda de luto, de una sencillez y una fuerza aplastantes; las emotivas secuencias de los encuentros furtivos entre padre e hija y las enseñanzas vitales que el primero transmite a la segunda; la muerte de la madrastra, mostrada a través de un expresionista juego sombras; el plano (trucado, por supuesto), que enfrenta a Carmen y al toro, una potente manera de mostrar lo que esa faena tiene de afrontamiento con su propio destino; y el plano final, muy bello y amargamente ambiguo.

Y hay más, pero me resisto a nombrarlos todos. Uno solo puede esperar que Berger no tarde otros nueve años en rodar (y que cuando lo haga no se marque una película de horror involuntaria como fue el anuncio del Gordo de Navidad del 2013...)