domingo, 30 de octubre de 2016

El sexo fuerte.


Michelle es una mujer de mediana edad que vive en París. De clase alta, empresaria de éxito, fuerte e independiente, su vida dará un vuelco el día que sufra una violación en su propio domicilio de manos de un encapuchado.

Paul Verhoeven es quizás mi director de cabecera, por lo menos entre los que se encuentran en activo. Se trata de uno de mis cinco realizadores favoritos en activo, junto con Spielberg, De Palma, Scorsese y Fincher. Pero entre todos estos, si me fuera la vida en ello y me obligaran a elegir, me quedaría con el holandés. Y eso a pesar de que se trata de un realizador con una carrera irregular, con algunas obras maestras alternadas con películas descompensadas y parcialmente fallidas. Los otros cuatro también ha parido obras endebles, y en ocasiones incluso abiertamente malas, pero Verhoeven pone siempre en su trabajo una pasión, una audacia y una visceralidad que hacen que prefiera sus errores (si, hablo de la reivindicable "Showgirls": "Delicias holandesas" es virtualmente indefendible) a las mejores obras de otros directores con más prédica. El hecho de que todos sus trabajos sean casi siempre juzgados por valores totalmente extracinematográficos (por polémicas derivadas de una visión absolutamente superficial de su trabajo...), no hace más que aumentar mis ganas de reivindicarlo a la mínima que tengo ocasión (este post ya se ha convertido en una de ellas...). Además en todas las entrevistas que he leído de él, que son bastantes, demuestra ser una persona encantadora y con una vida de lo más normal y familiar (lleva casado con su mujer cerca de 50 años y tiene tres hijas, una de ellas adoptada), que no se cansa de repetir cada vez que tiene ocasión que el mundo descarnado que reflejan sus películas es una convención artística, no, como tantas veces se ha pregonado, una puesta en imágenes de sus fantasías sexuales, sádicas y reaccionarias.
Después de toda este alegato, vamos con la obra maestra que es "Elle". Porque sí, el primer trabajo de Verhoeven dentro del cine francés, es una obra maestra de principio a fín. ¿Divertida? A rabiar. ¿Perturbadora? También. ¿Violenta? Bastante ¿Malvada? Muchísimo. Pero obra maestra del primer al último plano.
El primer plano: pantalla en negro mientras oímos jadeos sexuales, golpes y gritos. Lo siguiente que vemos no es, como sería lógico, la agresión, sino un gato (el de la protagonista) que mira impasible la escena. ¿Un coito subido de tono o una violacion? El siguiente plano nos da la respuesta. Vemos por fín a la  victima semidesnuda y tirada en el suelo, mientras el violador, con sangre en su pubis, se sube los calzoncillos y abandona la casa de la víctima, que es la escena del delito. Las siguientes imágenes nos muestran a la víctima recomponiendose la ropa, recogiendo los desperfectos fruto del forcejeo, tomando un vaso de agua y dandose un baño de espuma, en el cual, la sangre que todavía sigue brotando de su sexo, tiñe de rojo la espuma que cubre sus genitales, espuma con la víctima elimina con total parsimonia, casi jugueteando con ella.
Estos escasos cinco minutos son ya en si mismos una lección de cine, sin practicamente diálogos, más allá de tres o cuatro anodinas frases intercambiadas por telefono. ¿Porqué? Iré por partes.
El hecho de dejar la violación en off visual no es, como tantas veces hoy en día un acto de cobardía (Verhoeven nunca lo ha sido) para eludir irritar estómagos sensibles o calificaciones que restrinjan taquilla. Esa pantalla en negro y el posterior plano del gato son la manera en la que el puñetero y genial holandés está sembrando en nosotros la incertidumbre ¿Y si los golpes fueran parte de un extremo y perverso juego sexual? ¿Y si el gato no hiciera nada por defender a su dueña porque ya está curado de todo espanto en lo relativo a la vida afectivo/sexual de su dueña? Y la sucesión de planos posteriores de la protagonista recomponiendo su casa y su cuerpo con pasmosa templanza, amén de la bella y poderosa imagen de la sangre en el baño de espuma, solo hacen que violentar lo que tras semejante agresión espera ver el espectador.
Y a partir de aquí, el genial realizador holandés ya ha sembrado la ambivalencia y la inseguridad en el espectador para el resto del metraje. Porque aunque posteriormente el realizador recupere, sin escatimar un ápice de crudeza (como ya hizo en la "Katy Tippel" o la citada "Showgirls"...) la violación en un flashback, lo que ya conocemos del personaje y el mundo que le rodea, nos pone como espectadores en un terreno resbaladizo en el que no hay certezas narrativas ni morales a las que agarrarse. Este postura al filo del abismo va a ser las que Verhoeven nos va a obligar a mantener a lo largo de todo el metraje.
Así la protagonista de la película Michelle (magistralmente incorporada por Isabelle Huppert) lejos de ser presentada como una victima del traumático hecho vivido que a lo máximo que puede aspirar es a la venganza (según uno de los cánones más asumidos en el cine y en la ficción en general), sufre una suerte de emponderamiento brutal y descarnado. Dicho proceso le hace dejar de lado las, ya antes de la violación, escasas, convenciones sociales que le ataban para dar rienda suelta a todo lo que reprimía. Hay que señalar que este proceso de maduración no debería sorprender al espectador que conozca la filmografía de Paul Verhoeven, ya que hechos traumáticos, principalmente de naturaleza sexual han sido mostrados como espoleta para un violento paso a la madurez en muchas de sus películas: "Katy Tippel", "Viviendo a tope" y en menor medida , "Desafio total", "Showgirls" y "El libro negro". Es fácil ver en esto un reflejo de lo que que vivió el realizador a mediados de los 60, cuando su actual mujer quedó embarazada de manera no deseada y optaron por abortar, lo que le desencadenó un brote psicótico, del que afortunadamente se recuperó y que él afirma que condicionó enormemente su carrera artística.

Volviendo a "Elle", a lo largo de ella, el espectador va siendo testigo de la salida a la luz de casi todos los tabús que nuestra sociedad arrastra: la desorientación que el hombre tiene sobre su rol en la sociedad actual (el ex-marido, pero sobre todo el hijo de la protagonista  y el amante son un ejemplos prístinos, aunque haya más, como los empleados de la empresa de videojuegos que Michelle dirige...); la incomodidad con el rol de madre que muchas mujeres sienten hoy en día (como la propia protagonista, o su odiosa nuera); la sexualidad en l@s ancian@s; la existencia del Mal y su capacidad de perpetuarse como si de un enfermedad genética se tratara en las  familias; la dependencia/subyugación/interés que preside muchas de las relaciones afectivas a día de hoy; la ausencia de valores de la juventud más allá del éxito económico; o el papel del catolicismo como valor en la cultura actual. Hay es nada.

Pero lo mejor de todo esto es que el realizador va desgranando esto como ha sido siempre en su carrera, con mucha mala uva y humor, sin hacer que por esto que las reflexiones pierdan un ápice de mordiente, y sin temor a pasar en una misma secuencia de un humor negrísimo al drama más desaforado. Y no solo eso, sino que además lo hace a través de una puesta en escena basada en los detalles, en la que las imágenes y los diálogos, pese a ser crudos, nunca dejan de insinuar ideas de forma elegante.

Como muestra un botón. Al poco de haber sufrido la violación y de habersela comunicado a su entorno más íntimo, el amante de Michelle, pese a estar al tanto de lo sucedido, le propone practicar sexo, propuesta que ella rechaza argumentado que los genitales aún le duelen a consecuencia de la agresión sufrida. El amante, como opción, le pregunta por la posibilidad de ella le masturbe, a lo que ella accede con total naturalidad, no sin antes poner un papelera bajo los genitales de él, para evitar que el semen  manche la moqueta de su despacho. Lo que podía parecer casi un chiste grosero y sin tacto, que al espectador más perezoso le parecerá una confirmación de la tendencia de Verhoeven al humor de brocha gorda, deviene en una cruda pero muy efectiva demostración del pragmatismo y franqueza de la protagonista frente al sexo y la vida en general.
No voy a seguir desbrozando escenas porque me parecería terrible arruinar esta película a todo aquel que no la haya visto, pero no me puedo resistir a reseñar ese "¿Porque?" que dice un personaje al encarar su destino último, y que bien podría ser la pregunta que el director y el publico se hace ante lo que acaba de presenciar. Y el plano final, ambientado en un cementerio, genial y maliciosamente divertido.
Si a pesar de lo que me he extendido, aun hay alguién leyendo aprovecharé para dejar un ultimo par de reflexiones sobre mi admirado holandés errante.

Cierta parte de la crítica más sesuda tiende a menospreciar (de manera totalmente injustificada) su etapa norteamericana, tachando su producción de esa época como mera trabajo mercenario. Y si bien en ella hay trabajos aunque interesantes algo endebles, como "Showgirls" o "El hombre sin sombra" (que hace aguas en su segunda mitad), no es menos cierto que la solidez narrativa que ha ganado el realizador al realizar este cine más convencional le ha hecho un mejor cineasta: su interesante primera etapa holandesa, adolece de una narrativa un tanto inconexa, más apoyada en el poder de las escenas por separado que en el conjunto de la historia como un todo, lo que hacía que el resultado final acabara resintiendose algo en ocasiones. Sin embargo, tanto "El libro negro" como esta "Elle" demuestran un cuerpo narrativo más sólido, que a mi entender ha sido algo adquirido durante su etapa americana, en la que se apegarse a una narrativa más convencional (si es que el cine de este hombre ha sido alguna convencional). El paso por el "embrutecedor" (notese la ironía...) cine hollywoodiense puede llegar a ser enriquecedor.

Y por último, reivindicar la autoría de este hombre. Esta excelente película esta siendo comparada con Michael Haneke (imagino que el que Huppert, que tanto ha trabajado con el austriaco, invita a ello, poniendoselo fácil a los que valoran las películas desde la pereza...) de manera un tanto peyorativa: como si Verhoeven hubiera realizado una gran película porque se ha acercado a Haneke. Si alguna influencia hay en este película, no sería del sobrevalorado Haneke, sino de los dos genios más grandes que ha dado el cine europeo: Hitchcock y Buñuel. Los ecos de "La ventana indiscreta", "Marnie la ladrona", "Crimen perfecto", "Belle de Jour" o "Ese oscuro objeto de deseo" son bien obvios a nivel argumental. Aunque la mayor influencia de los dos maestros está en el tono, en ese acercamiento descarnado e irónico, preñado de humor malvado a lo más oscuros de nuestra supuestamente civilizada sociedad. y por supuesto en hacer siempre un cine entretenido y que huya de la contemplación y el intelectualismo altivo.

Crucemos los dedos para que, por una vez, se haga justicia y gane el Oscar a mejor película extranjera por esta maravilla, que ha sido seleccionada por Francia como representante. Los premios son meras campañas publicitarias, pero ni que sea solo porque le facilite poner en marcha su nuevo proyecto, merecerá la pena.


12 comentarios:

  1. Excelente reseña,
    no he visto la película pero he disfrutado mucho leyendo tus reflexiones,creo que este título tiene todos los ingredientes para gustarme,que desde un thriller se saquen a la luz los aspectos menos convencionales que la sociedad trata de invisibilizar,ya es un buen punto de partida y si contamos con I. Huppert pues creo que poco más se puede pedir. Ya te contaré y lo dicho, estupenda tu reseña.
    Un abrazo

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    1. Me alegro de que te haya gustado la entrada, pero lo que de verdad te va a gustar si esas son tus expectativas es la película, que es genial de principio a fin. Ansio conocer tu opinión.
      Otro abrazo para tí.

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    2. León,
      ya he visto "Elle" y me ha fascinado y perturbado a partes iguales.Te paso el enlace de la reseña que le acabo de dedicar por si tienes curiosidad:
      https://zinefilaz.blogspot.com.es/2016/12/elle.html
      Un abrazo!

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    3. Creo que esa era la idea de Verhoeven JEJEJE
      Ahora mismo me paso!!!

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  2. Veo que volvemos a tener por aquí al amigo Verhoeven. La verdad es que tiene un estilo propio, es un director especial. A mi también me atrae cuando veo su nombre en una peli.

    La peli no la he visto. En parte tu crítica hace que me entren muchas ganas de verla, aunque también reconozco que eso de que el argumento gire en torno a una violación me provoca reticencias (no sé si seré capaz de disfrutar la peli por sus puntos fuertes o acabaré amargado por la dureza de la historia que cuenta). Pero bueno, intrentaré ser fuerte y verla, que seria una pena perderme una obra maestra por un exceso de (¿cobardía?) prevención.

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    1. Ante la duda vete a verla, que se trata de una de las mejores películas de la década. El tema no es ligerito, y la sensación final es de pesimismo, pero eso no hace que la película sea menos necesaria. Y gracias al humor que inyecta Verhoeven, pues la visión se hace además siniestramente entretenida.
      Saludos

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  3. ¡Gran reseña! Verhoeven también es uno de mi directores de referencia, me encantan la mayoría de sus películas y me gusta no visceral que es. "Elle" es una nueva muestra de su talento. Retorcida, irónica y llena de mala leche, puro Verhoeven. También espero que le den el Oscar.

    Saludos.

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    1. Gracias por los halagos. Veo que coincidimos bastante. Como ya he dicho, para mi es el más grande en activo y eso que por lo espinoso de los temas que ha tratado no ha conseguido levantar muchas películas... Esta "Elle" es una lección de cine audaz y comprometido, incomodo y divertido desde el primer al último fotograma.
      Ojala gane el Oscar y levante, por pedir que no quede, diez proyectos en lo que le queda de carrera.
      Saludos

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  4. Pues yo no sé si habrá sido por las elevadas expectativas o por el Duende de los Cereales, pero me ha dejado un poco frío. De Verhoeven me gusta todo, hasta el andar, que se dice, pero aquí se me ha quedado a contrapelo. La primea hora me fascina, pero la segunda me parece un despropósito. La Huppert está soberbia, carne de Oscar, pero el resto patina cosa mala. Como retrato de una sociedad de mierda llena de caretas y de falsedades funciona. Como thriller es un muñeco roto. Con un 6 o un 6,5 va que chuta.

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    1. Desacuerdo total. Para mi es una genialidad de principio a fin. Creo que el propio Verhoeven va dejando de lado la faceta de thriller de la cinta para darnos un sopapo a todos en la cara, y no me importa en absoluto, porque para cuando lo hace, la película ya tiene al espectador atrapado. Yo no doy notas a las películas, pero sin duda le caería una muy alta.

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