Siguiendo una pista por su cuenta, James Bond encontrará en México una pista que le pone detrás de una organización de supercriminales que opera en la sombra. Conforme vaya indagando, descubrirá que dicha organización ha estado relacionada no solo con su carrera, sino con su vida misma.
Tras la magistral "Skyfall", llega 3 años después la continuación de la película, con los mismos responsables detrás con la intención de mantener el excelente nivel de aquella y de recuperar uno de los conceptos que, por problemas de derechos, más tiempo ha estado ausente de la serie, la organización de supercriminales Spectre. ¿Lo logra? Me temo que no. ¿Se trata de una cinta fallida como lo fue "Quantum of Solace"? Pues tampoco.
"Skyfall" vino a ser, lo que por lo menos para mí (y las revisiones de la película me lo han confirmado...), es el personificación de lo que debería ser el Bond del siglo XXI: acción espectacular, que tomaba las ineludibles influencias de Bourne, haciendolo más urbano y físico y menos grandilocuente, pero que a su vez retomaba las señas de Bond de toda la vida, como el sentido del humor y la recuperación de alguno de los gadgets y personajes que se echaban de menos como Q y Moneypenny; además había un villano que bordeaba la parodia pero sin caer en ella para convertirse en uno de los mejores de la serie. Y lo más importante, todo esto a partir de un estupendo guión que se permitía indagar en los orígenes del personaje sin traicionar sus raíces y desarrollaba una de las relaciones más emotivas que James Bond ha tenido jamás con nadie.
Si ya habían encontrado la formula, debería ser sencillo seguirla, más si se cuenta de nuevo tras las cámaras con Sam Mendes, que en su momento resultó una elección sorpresa, pero a la vista de los resultados, enormemente acertada. Pues quizás no lo sea tanto.
Vease por ejemplo el caso de los villanos. Se ha optado, como en otras ocasiones en la serie, por
separar el villano físico (Dave Bautista) del villano maquiavélico (Christoph Waltz), y en este caso el que gana es sorprendentemente el villano físico. Bautista, aunque de vida a un villano un tanto hueco, tiene una buena secuencia de introducción y protagoniza la mejor secuencia de acción de la película: aquella en la que se enfrente a Bond a lo largo y ancho de un tren (todo un homenaje a "Desde Rusia con amor"), de manera muy física y tensa. En cambio el villano encarnado por Waltz no alcanza el nivel esperado, quizás porque al actor austriaco ya se le empieza a ver demasiado el plumero de su estilo interpretativo de los villanos, mezclando con modales exquisitos con un actitud despiadada.
Con las chicas Bond, también hay una de cal y otra de arenca. Monica Bellucci quedando grabada en la memoría del espectador a pesar de no llegar a estar más de diez minutos en pantalla y reivindicando que la belleza no tiene nada que ver con la edad. Por el contrario Lea Seydoux, resulta de un sosez tremenda, resultando incomprensible que su personaje tenga tanto gancho para Bond.
Con todo, hay dispersos a lo largo de la película cosas que hacen que la cinta resulte agradable de ver, sobre todo para aquellos que disfrutan con las películas de Bond. La idea de convertir la recuperada organización Spectra en algo más cercano al Club Bildenberg que a un club de villanos, y su presentación en pantalla, que recuerda a "Eyes Wide Shut", son resultonas. Y el hecho de que la película no haga tábula rasa respecto a las anteriores películas del ciclo Craig también es de agradecer, ya que da más cohesión a la serie y eso le da (un poco más de) chicha al argumento. Aunque el enfrentamiento cainíta que plantea el guión quede bastante desnatado. Además, los homenajes a las películas de Connery y Moore (esa base de Spectra en un crater; ese sillón de tortura; ese gato persa blanco) hacen que el producto resulte más simpático y menos pretencioso.

Por último, es justo reconocer la brillante partitura que vuelve a realizar Thomas Newman para el personaje. En cambio es un pena no poder decir lo mismo de la labor de iluminación de Hoyte van Hoytema,, demasiado realista y gélida para una trama como esta, que hace añorar y mucho el excelente y sofisticado trabajo que realizó Roger Deakins en "Skyfall".
No es una mala película, ni siquiera una mala película Bond, pero a mejor película de espías internacionales de este año ha resultado ser "Misión Imposible: Nación Secreta". Y es que no pude evitar traer a la mente la última entrega de Ethan Hunt, en momentos como el climax, que como en aquella sucede en Londres, pero que en el caso de "Spectre" no logra ser ni tan sombrio, ni a la vez tan divertido como en aquella.
Para acabar una pregunta ¿Puede haber un mejor Bond que "Skyfall"? Pues a mí me parece dificil. Eso sí, si como se rumorea, los derechos del personaje van a parar a Warner Bros y esta le cede las riendas de la próxima entrega a su niño mimado Christopher Nolan, que ya dio muestras de su amor por Bond en la excelente "Origen", aun podemos albergar esperanza...


Con todo, hay dispersos a lo largo de la película cosas que hacen que la cinta resulte agradable de ver, sobre todo para aquellos que disfrutan con las películas de Bond. La idea de convertir la recuperada organización Spectra en algo más cercano al Club Bildenberg que a un club de villanos, y su presentación en pantalla, que recuerda a "Eyes Wide Shut", son resultonas. Y el hecho de que la película no haga tábula rasa respecto a las anteriores películas del ciclo Craig también es de agradecer, ya que da más cohesión a la serie y eso le da (un poco más de) chicha al argumento. Aunque el enfrentamiento cainíta que plantea el guión quede bastante desnatado. Además, los homenajes a las películas de Connery y Moore (esa base de Spectra en un crater; ese sillón de tortura; ese gato persa blanco) hacen que el producto resulte más simpático y menos pretencioso.

Por último, es justo reconocer la brillante partitura que vuelve a realizar Thomas Newman para el personaje. En cambio es un pena no poder decir lo mismo de la labor de iluminación de Hoyte van Hoytema,, demasiado realista y gélida para una trama como esta, que hace añorar y mucho el excelente y sofisticado trabajo que realizó Roger Deakins en "Skyfall".
No es una mala película, ni siquiera una mala película Bond, pero a mejor película de espías internacionales de este año ha resultado ser "Misión Imposible: Nación Secreta". Y es que no pude evitar traer a la mente la última entrega de Ethan Hunt, en momentos como el climax, que como en aquella sucede en Londres, pero que en el caso de "Spectre" no logra ser ni tan sombrio, ni a la vez tan divertido como en aquella.
Para acabar una pregunta ¿Puede haber un mejor Bond que "Skyfall"? Pues a mí me parece dificil. Eso sí, si como se rumorea, los derechos del personaje van a parar a Warner Bros y esta le cede las riendas de la próxima entrega a su niño mimado Christopher Nolan, que ya dio muestras de su amor por Bond en la excelente "Origen", aun podemos albergar esperanza...